No tenemos perros y nos nos gusta demasiado la mantequilla. Nuestras vidas son bastante lamentables y no destacamos por tener un verbo gracil ni florido. Pero como hoy cualquier gilipollas es capaz de escribir un blog pues hemos pensado que nosotros también. Y a ver si podemos hacernos un pequeño hueco en la historia a través de esta ventana al patio de vecinos que es internet.
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